lunes, 14 de diciembre de 2015

LA MALDICIÓN

Pequeñas llamas se encienden en los confines del firmamento, allá donde las estrellas dibujan en indescifrables alfabetos los designios de los actos de los hombres. Con la nueva marea, las olas se afligen y comienzan a romper contra acantilados de recuerdos, perfilando máscaras sombrías y rostros extraños. El día languidece. La tarde expira. Cae como el telón de un teatro prohibido, un telón de orquídeas perversas en un paraíso donde los disfraces son gurús y vigías de los ritos funerarios cuando el alma se va. Una enrarecida lluvia de pesares y tristezas se queja de su sed y de su hambre; hambre de montañas perdidas y sed de desiertos compungidos. El pueblo hace tiempo que ha olvidado y se halla sordo, ciego e insensible al ocaso del sol y al despertar de la luna. Tan sólo queda silencio. Un silencio apenas roto a ratos por el aullido de un lobo o una lechuza ululando al astro de azul y plata.

Es el momento que ella ha escogido para su particular e imprevista puesta en escena. Ha esperado con cautela la visita de Morfeo a todos los vecinos y desde la montaña más alta, baja ladera abajo con su báculo nacido de la escarcha de la luna y del fuego de las lágrimas del sol. De repente, las campanas de la iglesia comienzan a tañer y se rompe el embrujo del silencio. No se oyen, pero se sienten unos pasos. Alguien se acerca. Alguien que jamás ha sido aceptado por el pueblo. No es una noche cualquiera. Es la noche de difuntos, y ella desciende sin temor con sus largos cabellos encanecidos por la edad y el rostro moreno y arrugado por el azote de la lluvia y el beso del viento. Se dirige al camposanto y allí, entre lápidas y muertos conocidos, se arrodilla. De su voz vieja y quebrada surge una especie de letanía, una oración en la que profetiza y maldice a todos sus vecinos vivos y pide y ruega porque su soledad sea compartida por ellos en todos los años que les resten de vida. Los difuntos allí encadenados a la muerte la escuchan, y en silenciosa procesión se levantan de sus fosas para acercarse a ella. "Ven", le susurran. "Ven con nosotros"... Ella enfurecida por la ira, escupiendo rabia les planta cara: "¡¡Malditos seáis pobres engendros!! ¡¡Sois igual que los pecadores de este maldito pueblo!!... Pero, ¿cómo no ibais a serlo si vosotros mismos fuisteis sus antiguos vecinos y habitantes?... ¡¡Dejadme en paz!!", les grita.

Intenta escapar, huir del cementerio. Pero en un breve relámpago se ve rodeada por cientos de cadáveres putrefactos y en estado de descomposición. Se acercan a ella, la acarician, la agarran... la empujan al suelo. Rasgan sus vestidos con deleite hasta dejarla completamente desnuda, desamparada ante el frío invernal. La violan. Se deleitan con el sabor de su sangre. La quieren enterrar viva. Ella se debate, forcejea y lucha, pero no puede hacer nada; su afán de supervivencia se torna impotente ante la fuerza sobrenatural de aquellos muertos desharrapados. A lo lejos, los vecinos del pueblo escuchan ecos lastimeros, huesos que se quiebran, aullidos guturales. Nadie se atreve a asomarse a la ventana, a abrir la puerta. Entre gritos y sollozos, la noche se va consumiendo en sus cenizas.

Tras lo que parece una noche eterna, por fin el alba se asoma en el horizonte. La gente comienza a levantarse y va acudiendo con resignación a la habitual rutina de sus trabajos. Una de esas personas es el sepulturero. Cuando llega al camposanto encuentra las verjas de la puerta de entrada abiertas. Se asoma con temor y sus ojos asombrados apenas pueden dar crédito a la escena que se muestra ante ellos; las lápidas están levantadas y todas las tumbas vacías. En una esquina del cementerio, se ha erigido una enorme montaña de miles de huesos y cráneos humanos. Enterrados en ella y en una postura grotesca, se asoman la cabeza y el torso desgarrados de una anciana. Una docena de cuervos se pelea por arrancarle unos ojos que, con pavor y ya sin vida, parecen contemplar horrorizados algo más allá del vacío...

Juanma - 10 - Agosto - 2014                                         

1 comentario:

  1. Madre de Dios que horror!! >_<
    Que final más terrible!! Y como me ha gustado! (Sobretodo la escena del cuervo jijiji ha sido genial!!) Sin duda, digno de la noche de difuntos ;)

    Comparto :)

    Buenas noches!! ^^

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