jueves, 5 de julio de 2012

QUIZÁS...

Quizás no sea melancolía.

Quizás pueda ser tan sólo el inquieto desasosiego al sentarte en el borde de la cama después de una atroz pesadilla que, a hurtadillas, hace añicos tu tranquilidad. De esas que te sobresaltan y sobrevuelan sin saber muy bien de dónde vienen o hasta cuándo pretenden llegar. O tal vez el saber, sospechar o intuir que estuvimos cerca, demasiado cerca; tan cerca y al mismo tiempo tan lejos de donde jamás pudimos imaginar.

Como esa confusa y fugaz imagen que de repente estalla en un arco iris de espléndidos colores, en una miríada de dulces sensaciones o simplemente en un breve Érase una vez... una palabra o quizás tantas que se atrevían a oscurecer y ocultar a la misma luna llena. Y quizás no esté preparado el cuerpo para despertar a tiempo al alma adormecida y desprotegida después de tantas dolorosas ausencias. 

O quizás, quién sabe, sea solamente otra noche más dubitativo, con algo de añoranza en la mirada y sonrisas fingidas y forzadas, un no averiguar donde esta el verdadero lugar para comprender tu habitat y su alrededor, un no saber hacia dónde orientar tu prosa tras la poesía envenenada, un desconfiar para siempre jamás de todo aquello que te rodea.

Todo tiene cabida en este universo infinito, en esta oscuridad sofocante y pertinaz, este no encontrar tu galaxia entre tantas estrellas fugaces, este no escuchar los sonidos del silencio que den vida y sentido a tu movimiento, este no ver las formas, figuras y sombras que acechan intentado descifrar lo que separa al cielo del suelo, este no saber cuánta gente quiere decirte algo... y cuánta hacerte callar, este no comprender el porqué a veces cerramos con cadena y candado las luminosas puertas de la salvación...

Quizás tampoco sea tristeza.

Quizás sea únicamente el secreto deseo de pasear por el escenario mil veces imaginado y fantaseado, agradeciendo los colores y sabores regalados mientras los fantasmas recrean lugares siniestros y ensombrecidos y en los oídos nos retumba el susurro silencioso, tratando de localizar la ternura misteriosa, arrojado al vacío blanco de este abismo artificial de los pensamientos que se pierden de nuevo en los caminos olvidados, esos que han quedado anclados en algún lugar inhóspito del universo, en el espacio y el tiempo que delimitan los alfabetos prohibidos, en este sueño burlón y esquivo, a la espera de desentumecer avatares intrascendentes que cohabitan en mi cabeza, mientras las orillas añoradas humedecen sin mojar el paso a paso de una constante y casi enfermiza ambición por recrear sueños mágicos...

Con frecuencia resulta agotador bordear la orilla, obsesionado siempre con la angustiosa posibilidad de terminar en el lugar y momento equivocados, en esa arquitectura desahuciada tras la violenta presunción de creerme capaz de solventar cualquier situación. A veces quisiera ser tan atemporal como el mismo tiempo que se expande a mi alrededor, resolver las incógnitas implícitas en cada ecuación, resultado inequívoco del supuesto infinito en la añoranza de tus caricias, al vértigo de proclamar a los cuatro vientos la complicidad de tus sonrisas, imaginando como siempre soñé, que solo hacia falta pedir de nuevo los dados para seguir jugando...

Quizás no fue ninguna de las dos cosas.

Porque lo más normal es perder las batallas cuando no se digieren las palabras, cuando no se acepta la realidad irrevocable y ahí me encuentro, cabizbajo, obligado a vaivenes de pensamientos y sentimientos que deforman el falso destino, las manos tristes en los bolsillos, el firmamento como sombrero y la brisa como desabrigo, deambulando de un lugar a otro, ofreciendo mis pies desnudos como tributo a mis continuas locuras, intentando ser comprendido a pesar de creer en la verdad y soñar, soñar, soñar con el paraíso de mi timidez bajo el cielo azul y las caricias del mar regalándome lo que no es mío, la levedad del ser y estar bajo el tintineo de supuestas conjeturas... y se va agotando la fe, la esperanza descafeinada, sin encontrar la salida a lo que siento y tras la aparente invisibilidad devuelta por el reflejo desconocido de cualquier escenario donde quieran que interprete lo que no es parte de mi alma, pues allí se encuentra un corazón solitario, el mío, que no accederé a traicionar por nada del mundo...
                          
Y es también que al pensarlo divago entre los últimos estertores embarrados de un tiempo prestado por el mismo universo, con un pie dentro y los dos fuera, errónea perspectiva de un equilibrista no titulado ambicionando corregir con sus alas de papel el escenario del mundo, enjaulado a golpes de sinrazón, buscando el escalofrío de unas garras afiladas recorriendo mi espina dorsal, en la punta de los dedos ajenos superpuesta la complejidad de infinitos matices que adormecen al mar embravecido de constantes quejidos, unas veces aterciopelados y otras engendrados por la inconclusa creación de sueños arrebatados tras su silenciosa hibernación... y quizás al despertar todo seguirá igual y las bestias primitivas me recordaran lo inusual de poder volar sin tener alas, como ilusiones comprimidas que al explotar nos recuerdan cuan duro puede ser pisar de nuevo el suelo a ras de la realidad...

Quizás ni siquiera sea nostalgia.

Sino un sin fin de letras compartidas y amadas rellenando los tristes momentos e implicándome con tanta y tanta gente a la que quiero sin contemplaciones, que bien merece la pena no perderse en los oscuros suburbios que a veces construimos en nuestra ciudad de los sueños. Es necesario pararse, respirar profundamente, cotejar las posibilidades, los retos y los logros, resumir los innumerables intentos, asumir los constantes fracasos y reflexionar a partir del momento en el que uno decide abrirse en canal para sacar a relucir los entresijos escondidos tras la inocencia de no poder o saber encauzar las ganas de compartir... cierto es que a nadie le amarga un dulce y aunque no sé venderme lo suficientemente bien como para delegar en mí la venta y llegar a buen puerto, si es verdad que la magia hace que sienta escalofríos a mi alrededor, que los números, números son, que la complicidad llena el corazón, que los sueños también se hacen realidad y que la ventana mágica de la virtualidad abierta de par en par ante el teatro del mundo revoluciona el concepto de la cercanía, un, dos y tres, volvería de nuevo a empezar, una y otra vez...

Quizás, al fin y al cabo, no sean más que desvaríos...


 Juanma - 5 - Julio - 2012

   
 

   

                           
   
  

   
  







lunes, 25 de junio de 2012

MARIPOSAS

Él fue quién lo inventó. El juego mágico de las mariposas. Consistía en atraparlas con las manos, nunca con trucos o redes, y guardarlas en la boca antes de que se aturdieran.

Siempre hacía lo mismo. Tragaba saliva para que no se les mojaran las alas y ahuecaba la lengua. Ya en su interior, las sentía aletear buscando la salida, y casi era capaz de verlas en su mente, polinizando con su polvo de colores las flores del paladar. Notaba cómo le hacían cosquillas en las encías.

Nunca era mucho tiempo, apenas unos segundos de nada; y después abría la boca para dejarlas en libertad, para contemplarlas salir volando y, aún confusas y algo vacilantes, retomar enseguida su hipnótica danza.

Siempre jugaba a solas. Hasta que ella apareció un buen día como surgida de la nada, con su vestido azul de flores y bordados. Como un sueño, vaporosa, casi etérea... traía sus diez años apenas asomados a sus zapatitos blancos. Él apenas reparó en ella, tan concentrado estaba en conquistar y atrapar su próxima cosquilla de colores.

—¿Qué haces? —le preguntó.
—Estoy jugando —contestó él sin apenas inmutarse.
—¿A qué?
—Al juego de las mariposas.

Le enseñó cómo se hacía. Y con toda la caballerosidad de un niño, atrapó una para ella. La niña la cogió con cuidado entre sus manos, la depositó dentro de su boca, la retuvo allí unos segundos... y después la dejó libre.

—¡Ya está! —exclamó ella.
—No lo has hecho mal para ser tu primera vez —le confesó él.
—¿Y ahora qué?
—Ahora atrapas otra.
—¿Y después?
—Otra más.
—¡Qué juego más aburrido! —sentenció la chiquilla.

"Niñas, siempre igual; no entienden nunca nada de juegos", pensó él. Y siguió a lo suyo, buscando alas multicolores entre la hierba y las flores, ignorándola por completo.

Pero la niña volvió también al día siguiente, descalza y con unas bonitas trenzas cogidas con cintas blancas. Él la vio desde lejos, pero decidió seguir fingiendo que no le importaba. Acababa de guardar otra mariposa en su boca cuando ella se plantó frente a él, cruzó los brazos sobre el pecho y, resuelta y autoritaria, le dijo:

—Quiero que me la pases.

Y se acercó a un suspiro de su rostro, despacio pero sin miedo, hasta rozar con sus labios los de él. Abrieron sus bocas al mismo tiempo, como si fueran una sola. Dentro de esa galería compartida hubo magia, hubo silencio, hubo fantasía... y voló una mariposa.

Él se apartó un par de pasos, asustado. Ella, inmóvil y feliz, sintió un batir de alas elevarse desde la superficie de su lengua al viento, desde el viento a las nubes... y desde ahí a la libertad. Sonrió. Después salió corriendo y, ya desde lejos, le preguntó a voz en grito:

—¿Cómo te llamas?
—¡Loth! —chilló el niño, poniendo sus manos a ambos lados de la boca a modo de altavoz.
—¡Yo soy Alana! —contestó ella— ¡Y mañana quiero que me pases dos! —Fue lo último que la escuchó decir en la distancia.

Nunca más volvió a pensar que las niñas no entendían nada de juegos. Más que de juegos, sabían de magia. Desde aquel día, las mariposas las sentía en el estómago cada vez que veía acercarse a su amiga.

Juanma - 25 - Junio - 2012

martes, 19 de junio de 2012

VÉRTIGO


Tenemos vértigo. Mi sombra y yo tenemos vértigo. Hemos hablado de esto mucho. Lo hablo también con mi reflejo en el espejo, sólo que con otros nombres distintos. Pero siempre sucede lo mismo con esto de tener tanto miedo a la caída. Tanto miedo como para lanzarnos desde lo alto con tal de eliminar la tensión.

Mucha gente se suicida de vértigo.

La gente cae de los balcones, se precipita hacia el suelo, dispara contra sí misma o contra los otros. El vértigo no se parece tanto como uno creería a la locura. Por desgracia. Pero está lleno de pánico.

A veces, incluso, tenemos vértigo ajeno. Y cuando más alto estamos, o cuanto más cerca estamos de algo insondablemente profundo, más vértigo nos posee y atenaza.

Y entonces damos vueltas en círculo. Nos tiemblan las rodillas, se nos  humedecen las palmas de las manos, se nos seca la boca. El corazón se nos quiere salir por la garganta y escapar de la prisión de nuestro pecho... y las pupilas se transforman en enormes y oscuros pozos sin fondo.

Uno puede caer. O no. Depende de cómo de fuerte y resistente sea el pasamanos al que nos aferramos o de que tengamos cerca ese abrazo que tanto anhelamos siempre. Depende de si tenemos un escondite donde ocultar el miedo, que equilibre nuestros propios oídos y que haga pasar el mareo.

El vértigo puede ser una enfermedad incurable. Pero también puede ser un mágico túnel secreto. Dicen que quienes lo atraviesan, casi siempre, en lugar de romperse las alas, aprenden a volar...

Juanma - 20 - 6 - 2012

lunes, 11 de junio de 2012

SINCRONICIDADES

Vengo de soñar con pájaros sin alas muchas noches. De soñar que ciertas  personas que no conozco se cuelan a hurtadillas y mintiendo por el patio de mi casa. Vengo de la maldita manía de escribir intimidades ya muertas, vengo de ese pozo siempre tan  oscuro que es mi subconsciente.

Amanece un día y al abrir los ojos me digo que no. Me levanto y me visto con elocuencia y buen humor, y me rodeo de pensamientos de primavera rebosantes de colores. Como aquella película antigua cuyo título nunca recuerdo, donde la chica es tan triste que canta canciones felices para deprimirse aún más. Dices que nos tomemos un helado. Si supieras lo que un helado de vainilla significa para mí, no me lo pedirías.

Entonces mejor nos tomamos un café y te hablo de lo que más me importa, que curiosamente coincide con lo aquello que más te importa a ti, y que además no existe aún. Pero podría. Y se despliega una pregunta tan grande como un paracaídas sobre la mesa que casi nos caemos los dos adentro.

(No existe mejor contexto)

Pruebo a caminar alejándome hacia atrás, pero con la vista siempre puesta en ti, como los cangrejos, y al pisar una rejilla del metro miro hacia abajo y veo el abismo inmenso y oscuro como el infierno. Me quedo quieto, acongojado,  casi suspendido en el aire, sobre unos hierros oxidados bajo mis zapatillas blanzas y mi camisa, que perdió todos sus colores de primavera  y ahora es de blanco y negro.

Si cayera, sacaría de mi bolsillo un gran signo de interrogación, como los de los personajes de los dibujos animados.

Pero si cayeras tú también, tal vez la duda se tornaría una enorme exclamación, y los pájaros rotos al fin podrían echar a volar.

Porque los sueños se pueden hacer realidad, porque si no nos gustan se pueden cambiar... y porque las sincronicidades existen.

Existen, aunque signifiquen una molesta subversión que amenaza lo racional.

Aunque uno no haya leído nunca a Freud. Ni el Quijote.

Existen, y de tanto en cuanto, se empeñan en darle cuerda a las utopías, a los desalientos, a lo invisible, a tu espejismo, a la verdad.

Como encontrarse dentro de una pesadilla, irreal e improbable, donde el asfalto se derrite bajo tus pies.

Como una llamada que se retrasa horas y horas, y suena justo cuando ya no se la necesita.

Como perder el último tren en la estación, pero ganar otras muchas cosas.

Como una grieta que se abre desde el subconsciente hacia lo profundo del universo, y que atraviesa  la barrera de lo imposible.

Como imaginar quiero, y que se pueda.

Como decir ojalá, y que algo suceda.

Como cruzar los dedos, esperando algo mejor que lo esperable.

Como esperar que no, y que suceda que sí...

Juanma - 12 - Junio - 2012

lunes, 4 de junio de 2012

TE PERDONO...


Hoy que el silencio se ha instalado en mi alma y que todo a mi alrededor parece un mar de culpas, propias y ajenas, he decidido perdonar...

Te perdono a ti aunque dejaras de quererme... Te perdono a ti pese a que me olvidaras por completo... Te perdono a ti que no me diste ninguna oportunidad y jamás quisiste escuchar mis razones... Te perdono a ti que te fuiste dándome la espalda justo cuando más te necesitaba... Te perdono a ti que no me diste la opción de ser tu amigo... Te perdono a ti que te esfumaste sin decir nada...

Perdono a todos y cada uno de los que me habéis herido o habéis intentado hacerlo... Os perdono y lo hago sinceramente, porque no quiero llevarme ese peso y ese rencor a ningún lado... Os perdono porque nadie es perfecto y porque yo también he cometido muchos errores; seguramente más que nadie... Os perdono porque necesito cerrar algunas puertas, sanar esas heridas y seguir adelante... Os perdono porque de nada sirve acumular pesares, cargas y dolores... Os perdono de corazón porque de lo contrario, no sería yo... Pero sobretodo, os perdono, porque formáis parte de mi experiencia y de mi vida, Y no puedo ni quiero olvidar o cambiar eso...

Os perdono, y a la vez, os pido perdón, por todo el sufrimiento o dolor que en algún momento pude causaros... Os pido disculpas por aquello que esperabais que hiciera y no hice, Y por lo que no esperabais e hice... Espero no haberos decepcionado en algún tramo de este sendero que hemos recorrido juntos... Espero que no me guardéis rencor aunque nuestros caminos se hayan bifurcado y separado... Y espero que no me olvidéis, a pesar de mis errores, del tiempo y la distancia...

Juanma - 4 - Junio - 2012

domingo, 27 de mayo de 2012

TU CAMINO

Para Laura;

Que el camino salga a tu encuentro. Que el viento siempre esté detrás de ti y la lluvia caiga suave sobre tus campos. Que la esperanza te sostenga con dulzura en la palma de su mano, hasta que vuelvas a ser feliz.

Que olvides los problemas que ya pasaron, pero nunca olvides recordar las alegrías ni las ilusiones que vendrán. Que el día más triste de tu futuro no sea peor que el día más feliz de tu pasado. 

Que siempre te regalen palabras cálidas en un anochecer frío, una luna llena en las noches oscuras, y que el camino siempre se abra ante tus pasos.

Que tus amigos te ayuden, los problemas te abandonen, los ángeles te protejan. la felicidad te acoja, y que la belleza y la fortuna de tus verdes valles y tus costas gallegas te abracen.

Que tus pensamientos vuelen libres y tu corazón viaje ligero. Que la buena suerte te persiga, y cada día y cada noche tengas muros contra el viento, un techo para la lluvia, bebidas junto al fuego, risas para que te consuelen, la compañía de aquellos a quienes amas, y que se colme tu corazón de todo aquello que desees.

Que vivas cien años, o mil... con un año extra de regalo por si necesitas esperar por algo. Que el amor de  todos aquellos que te quieren te guarde en su mano, y las estrellas te iluminen y guíen tus pasos.

Y que en el futuro no conozcas otra cosa que no sea la felicidad.




Juanma - 28 - Mayo - 2012


EL BAÚL DE LOS RECUERDOS

Un leve toque de curiosidad, liviano como una pluma, fue suficiente para que anoche tropezara casi sin querer con algunos recuerdos de hace varios años. La primera impresión de que tal vez fueran las vivencias de otra persona, sólo consiguió ayudar a que mi sorpresa fuera en aumento. Ya que me había dado de bruces con ese souvenir de pequeñas cosas, me dispuse a desempolvar (en todos los sentidos de la palabra) su contenido, mientras recuperaba al mismo tiempo el encanto de aquellos olvidados momentos. Me dejé transportar por la brisa del tiempo y reviví aquel pasado que muy pocas veces recuerdo; exhalé algunos suspiros, dibujé tiernas sonrisas, alguna que otra risa y carcajada escapó de mi alma y unas cuantas lágrimas también acudieron a mis ojos... volé igual que aquel primer día que descubrí que tenía alas, acaricié un par de estrellas con la yema de los dedos y me sumergí en todo el embrujo y la magia impregnada en esos bellos recuerdos tan únicos y especiales que ya daba por perdidos.

Tal vez para muchos mi pequeña colección de vivencias pueda ser una montaña de nada o sólo vacío , pero para mí tienen un significado importante. Quizás por eso nunca me deshice del todo de ellos... quizás por eso han sobrevivido tanto tiempo. Porque estoy convencido de que ellos mismos también saben que cuando realmente los necesite, habrá un mágico poder invisible que me pondrá de nuevo en su camino, como un maravilloso recordatorio de que es importante vivir, amar, soñar y renovarse... aún con recuerdos antiguos.

Juanma - 27 - Mayo - 2012

jueves, 24 de mayo de 2012

PRIMAVERA

Para Laura;


A veces es muy fácil hablar con alguien y darle consejos sobre su dolor y sufrimiento y decirle que tiempo al tiempo, sobre todo cuando no somos nosotros esa persona que espera y desespera, que extraña y que no olvida, que lo intenta una y otra vez sin éxito... o tal vez decide dejar de intentarlo tras haber sufrido algún fracaso.


Hace falta más que tiempo para lograrlo; también se necesita inspiración, querer hacerlo, palabras de ánimo, alguien que te apoye, confianza, voluntad, cierta conspiración del universo, un toque de coincidencia y quién sabe cuantas cosas más...


Si fuera dueño de esa fórmula mágica, te la estaría escribiendo desde el principio. Pero aunque no poseo ninguna varita mágica, si sé por propia experiencia que se puede salir de ello, que se puede volver a ser feliz... y que merece la pena volver a intentarlo...

Así que piensa que es posible que te hagan llorar, pero eso no impedirá que seas feliz...
Quizá en algún momento te roben alguna ilusión, pero no por eso dejarás de soñar...
Puede que corten tus alas, pero volverán a crecer y volverás a volar...
Probablemente te den noticias tristes, pero conseguirás sonreír de nuevo...
Tal vez en algún momento hieran tu corazón, pero la herida sanará...
Podrás caer múltiples veces, pero siempre encontrarás el valor para levantarte...
Si en algún momento desfalleces, nadie podrá quitarte tu esperanza...
Por muy oscura que sea la noche, o muy inclemente que se avecine la tormenta,
el sol volverá siempre a salir y a brillar, cual promesa, para regalarte su alegría y su calor...
Y te podrán faltar muchas otras cosas... pero jamás mi apoyo y mi amistad...



Juanma - 24 - Mayo - 2012

miércoles, 23 de mayo de 2012

CERRAR LOS OJOS

Es curioso como solemos cerrar los ojos en momentos cruciales de nuestras vidas. Y resulta aún más extraño que suelan ser justo esos momentos los que parecemos disfrutar más. Es probable que si los abriésemos, nuestros sentidos siempre alerta se distraerían con cualquier otra cosa; una nube, el vuelo de una mariposa, una araña en un rincón... Puede suceder que con los ojos abiertos no seamos capaces de experimentar las cosas de la misma manera ni de sentirlas en igual magnitud. Quizás ese sentido de la vista tan preciado para nosotros, se convierta a menudo en nuestro peor enemigo cuando de imaginar, sentir y soñar se trata. Estoy convencido de que la experiencia de nuestra vista física le ponga una especie de freno mental a nuestras alas y nos haga sopesar y pensar más en las posibles barreras que en las probables recompensas. Y ya que los delicados asuntos del corazón no se pueden medir y calcular con los ojos o la mirada, tal vez valdría la pena atesorar más tiempo dejando a nuestros sentimientos abrirse más intensamente, como si estuviéramos solos y nadie nos observara. Cerrar los ojos es una experiencia maravillosa pues nos depara momentos únicos e inolvidables...

Los cerramos cuando vemos surcar en el cielo una estrella fugaz y le pedimos un deseo intensamente.
También cuando soñamos, ya sea dormidos o despiertos.
Los cerramos cuando saboreamos ese helado que nos encanta o al oler se perfume que nos arrebata.
Al escuchar esa canción o aquella melodía que nos transporta a otro tiempo, otro lugar, y nos llega al alma.
Al recordar cualquier momento que nos hizo felices.
Siempre los cerramos al entregarnos a ese beso profundo con la persona amada.
Y cuando nos fundimos en un cariñoso o emotivo abrazo con un amigo.
Se nos cierran por inercia cuando nos van a dar una bonita sorpresa.
Y justo antes de apagar las velas de la tarta de cumpleaños.

Ojalá pasáramos más tiempo de nuestras vidas con los ojos cerrados...


Juanma - 23 - Mayo - 2012

domingo, 6 de mayo de 2012

EL RINCONCITO DE TUS SUEÑOS

Para Laura;

Tu alma parecía un mundo. El miedo recorría veloz las aceras de tu calle con ojos de trasnoche perpetuo. Caminar en las cercanías de tus bosques pensando que una hoja seca en el camino, un trocito de piedra vertical, un cristal roto, eran lo único que me distanciaba de ti. Saber que bastaba con el botón de "enviar" para pedir un abrazo virtual o real, para leer un hallazgo, para regalar o encontrar esperanzas.

Imagina tu pequeño rinconcito de ilusiones, recortándose con gracia en el horizonte de tus sueños, desayunando dentro galletitas de buenos días y de futuro, de sonrisas y remansos de paz. Justo al lado de ese parque que te pertenece desde los ojos hacia adentro y desde el universo hacia fuera. Rodeado por una graciosa cerca de madera donde Alicia construyó su pequeño país de las maravillas. Por esa calle llegarás, acompañada del viento y el mar, paso a paso, a recoger tu felicidad. En ese rinconcito derramarás lágrimas de alegría. Y caminarás por la quieta ciudad, construida de almas y recuerdos.

Porque el mundo esconde mucha magia en sus pequeños rincones... en los pliegues de una manga, en el vuelo de un vestido rojo, en el tacto aterciopelado de un melocotón de verano. Un buen día la mañana abre suavemente los párpados y tus ojos despiertan a un amanecer maravilloso, el mar agita la espuma de sus olas, la hierba húmeda besa las plantas de tus pies, los árboles se inclinan para saludarte y sonreír... y tú, dándote un baño de magia, caminas alegre hacia tu pequeña ilusión y gran sueño.

Y al igual que Alicia, podrás coleccionar nombres mentalmente, hacer figuras llenas de magia y formas eternas de fantasía, como quien fabrica ternuras de guardar, como quien guarda tesoros encontrados... y a veces encuentra dulces sorpresas en el camino. 

Y si te cuentan que me han visto extraviado o mirando al suelo, no lo creas; tan sólo buscaba tus zapatos o el más leve rastro de tus huellas... 


Juanma - 6 - Mayo - 2012