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martes, 6 de mayo de 2014

DIVAGACIONES

Quería estar. De hecho, estaba. Aunque tal vez estuviera tan sólo soñando. Miraba. Contemplaba los caminos errantes de la noche con sus astros de plata alumbrando mis pupilas tras esas lágrimas huidizas que se escapaban por la incierta puerta del adiós. La noche y el tiempo se detenían y junto a los ecos de las gaviotas que sobrevuelan al océano, quedaba hechizado y atrapado en aquel sueño.

Debía estar. Y en cierto modo, estaba. Pero quizás nada más que soñando. Volaba. Sí, planeaba a través de un enorme arco iris que me mostraba antiguas calles y plazas alfombradas de rosas rojas. Mis pasos se extraviaban y un tierno deseo se incrustaba con timidez en mis sentidos. Sentía ganas de cantar. Sí, cantar. Cantar todo lo alto que me fuese posible. Y canté hasta que el tiempo perdido volvió a mí y me pregunto: "¿Qué haces?" No dejé de mirarle a los ojos cuando respondí: “¡Cantar a la vida!”.  A esta extraña vida que nos hace deambular por retorcidos túneles y misteriosos caminos que a veces no dejan vislumbrar ni un sólo resquicio de luz o verdad. Pero llegaré. Llegaré solo. O lo haré de la mano de mi canto. Porque la alegría de ir y la esperanza de volver despiertan la sangre y el brío que fluyen por mis venas y los antiguos lamentos se alejan. Se van.

Tenía que estar. Y claro que estaba. Aunque sólo fuera en sueños. Entusiasmado por la fuerza de la sabia naturaleza cuando con sus sueños de verde piel acarician mi alma. Alejado de los pesares de este mundo donde todo parece magnificado, descompensado, distorsionado... No. No quiero pensar. Ya no. Ahora que el sueño me lleve por los derroteros de la felicidad en mayúsculas. Queda mucho. Falta el resto. El resto del tiempo y sus estaciones para volverme pensamiento de todos esos seres abatidos por tantas cosas. Tantas... y tan pocas en realidad!!

Juanma - 6 - Mayo - 2014

lunes, 21 de abril de 2014

HORIZONTE

Intento caminar y tropiezo; no quiero ver pasar el tiempo, es preferible apoyarme en el vacío y esperar a que pase el viento para suplicarle un par de alas con las que batir el vestigio de mi pasado, junto a las rosas y las espinas, allá donde el sol se compadece de aquellos insolentes girasoles que un día le miraron con ironía a la cara sin saber que su futuro era breve, que morirían en tan sólo un latido del cielo, iluminados por la oscuridad y la soledad y tal vez el polvo del camino...

Yo también estoy en el camino; en el de siempre no, en el otro: creyendo que es el bosque, y soñando que es el mar y no el asfalto, el que abrasa mi destino y derrite las suelas de mis botas. No quedan espejos donde pararse a contemplar los reflejos y regresa a mi retina la grieta del día engullida por la oscuridad...

Me repliego donde antes, donde nunca; en la última pincelada apenas perceptible del horizonte, y todavía alcanzo a sentir unas uñas arañando mi espalda, unos dientes mordiendo mi cuello, y tengo motivos de sobra para no pensar en nada más, o para pensar en blanco...

Porque pensar en negro es otra cosa más oscura y diferente; y la carne y los huesos con sus preguntas y conjeturas señalan entonces tan sólo hacia arriba, donde no habita nadie ni sobrevive nada, y donde mi destino no es ya otra cosa que el parpadeo de una mirada apagada que quiere volver a brillar...

Juanma - 21 - Abril - 2014

viernes, 4 de abril de 2014

CAUSAS Y EFECTOS

Desperté. Pero no fue como siempre porque, de repente, no sentí ganas ni necesidad de levantarme de la cama; tan sólo abrí los ojos y me aferré con fuerza a las sábanas, repasando todas aquellas anotaciones mentales de lo que debía ser mi día, de lo que se suponía debía llegar a ser, con las fuerzas arrebatadas y los ánimos vacíos, dejando escapar el tiempo del reloj por las rendijas de la ventana: así, ni más ni menos, así vi discurrir la mañana, alejándose con la fría indiferencia del tren que se aleja de la estación y se nos escapa.

Creí que aquella sensación se alejaría pronto, que se quedaría tan sólo lo que dura lo fugaz de un instante, que sería un febril estado pasajero; pero al levantarme comprobé que mis piernas apenas podían sostenerme en pie, que ya no me soportaban, que mis manos estaban tan cansadas y torpes como ellas y que en mi pecho parecía haber una pesada losa que obstruía mi tórax dificultando la respiración.

Creí que tan sólo sería un instante, breve como un suspiro, pero mis pasos no me acompañan, se vuelven lentos, se tornan torpes y pesados y apenas son capaces de llevarme hasta el cuarto de baño donde el espejo, sucio y polvoriento como si llevara años sin limpiarse, me devuelve el reflejo de un rostro que no reconozco, un rostro ya marchito y ajado que me muestra una mirada fría y distante; entonces, solo entonces atisbé a captar, y comprender, que ese instante, ese efímero lapso de tiempo que supuse sería corto, se revelaba ahora en eternidad.

Me puse mi máscara, aquel gastado antifaz de sueños perdidos y errantes, y salí a la calle, al mundo, al universo infinito; entonces me vi reflejado a través de sus ojos, igual de cansados y hastiados, igual de olvidados, y la interrogante, la pregunta que tanto tiempo llevaba rehuyendo, surgió:

¿Acaso no seremos todos corazones rotos, esperanzas truncadas, paseando sin rumbo ni dirección sonrisas enmascaradas, protegiendo un alma herida y destrozada?

Y quizás sea dicha protección la que me provoque esta inseguridad, este ancestral miedo que me negará la oportunidad y me privará del privilegio de conocernos.

Y tristemente... continuaremos siendo ese par de alas que vuelan en direcciones opuestas, ese par de corazones rotos usando máscaras hermosas y bellos disfraces, ocultando dos almas que se privaron del derecho a amar...


Juanma - 4 - Abril - 2014

martes, 4 de marzo de 2014

EFÍMERO

Suelo preguntarme a menudo, y muy especialmente ahora que me encuentro deambulando a tientas hacia ningún sitio: ¿esto es real? Por una parte, me gustaría que durase para siempre este sentimiento de caminar sin rumbo fijo ni dirección establecida, sin huir de nada ni buscar tampoco a nadie. Que la única distancia que sienta sea la que me falte para llegar a la cima del mundo o a la inmensidad del infinito. Esta sensación de frío exterior, pero de tener el corazón ardiendo en llamas, palpitando a velocidades incontrolables y descontroladas. Simplemente dejarme llevar, sentir, volar... dejarme ser. Sentir la hierba húmeda bajo los pies, la neblina adueñándose de cada poro de mi cuerpo y penetrando en él hasta fundirse con el alma, la belleza del mundo en una puesta de sol o en el despertar del alba... la eternidad del todo y lo efímero de la nada. ¿Será posible esto de sentir tanto mis latidos, hasta el punto de querer arrancarme el corazón? Podría dártelo sin pedir que me jures que lo vas a cuidar. Envolverlo en un hermoso papel de colores y versos, y regalártelo.

Yo ya estoy con él, galopando a lomos de su destino. Me voy a internar en el bosque de los sueños y voy a desaparecer, al menos por un instante. Al menos por ese instante, nunca más voy a sentirme solo, nunca más voy a sentir que me falta el corazón...

Juanma - 4 - Marzo - 2014

viernes, 7 de febrero de 2014

UNIVERSO

¿Recuerdas cuando cogíamos el arco iris del cielo y jugábamos a cambiarle los colores de sitio?¿Recuerdas cuando deshacíamos el firmamento en pequeños fragmentos y escribíamos versos y poemas con las mágicas constelaciones?¿Cuando desterrábamos la oscuridad con la excelsa luz de las estrellas? La noche era como una inmensa sábana de terciopelo que nos arropaba, que nos mimaba y nos cubría. Era como el reflejo de la inmensidad del océano en el abismo de tus ojos. Éramos tú, y yo, y el eterno y misterioso azul de lo insondable. Lo soñábamos, lo hacíamos real, lo atesorábamos. Nos repartíamos minuciosamente cada pequeño resto del infinito que quedaba prendido en el mantel de aquella forma tan aleatoria, tan infantil, tan despreocupada... Lo que nuestros ojos encontraban al mirarse era un espejo que sólo reflejaba lo más secreto y ancestral del universo y de la vida. Tras los tuyos podía ver el enigma del amor y del tiempo navegando a la deriva. Me sonreías, y en esos momentos no existía ningún otro ser vivo en el mundo; estaba solo, solo contigo, y sabía que era todo cuanto necesitaba y todo lo que siempre había querido. Aquella sábana oscura e inmaculada nos unía y nos abrigaba. Podría haber jurado, sin temor a equivocarme, que tú también albergabas una galaxia escondida entre los pliegues de tu alma... o los laberintos del corazón. Tu mirada acarició la noche y se giró hacia el cielo. Y en la luz y en el reflejo de tus ojos, lo pude ver con claridad de nuevo: el cielo eras tú, en ti nacía y moría mi universo.

Juanma - 7 - Febrero - 2014

miércoles, 25 de diciembre de 2013

TSUNAMI


Era una ola. Una ola con aires de tsunami que hacía temblar la casa de la playa, que hacía crujir las maderas y se llevaba consigo las esperanzas, los sueños y las almas. Era una ola que entraba por cada abertura y sumergía el piso, los libros, los muebles...

Era una ola que aterraba a ese muchacho que siempre está conmigo y no conozco; esa muchacho que siempre grita y solloza como si el abismo se le cayera encima.

Mojado de los pies a la cabeza, asustado pero entero, me anclaba a un mueble con un cordel y una argolla de metal. Alguien más se aferraba a esa argolla conmigo y, aunque todo caía y se cimbreaba en la marejada telúrica, yo dialogaba con el agua, sin negar la fuerza y sin dejarme arrastrar.

Y el mar me arrastraba lejos, a la orilla del alma, al acantilado de la soledad. Una soledad que no me es extraña, no me resulta desconocida...y que jamás me esquiva.

La soledad es como el tiempo: relativa. Y jodida, cuando quiere. El corazón me susurra: "ya no me duele tanto sentirme solo". Eso significa que ya duele menos el nombre con el que bautizó a su soledad. 

Porque el verdadero problema son los nombres.

Y porque cuando decimos que nos duele la soledad, lo que casi siempre sucede es que nos atormenta una ausencia.

Eso es al menos lo que nos queda de las esperanzas que mueren sin apenas llegar a nacer.

A veces estamos solos porque tenemos una puñalada en el corazón con una huella digital. Estamos solos porque allá donde mires ves un fantasma, porque hay espejos terribles en cada esquina, reflejando lo que ya no va a pasar.

Porque uno puede ser un circuito cortado, una conexión estropeada, una foto en blanco y negro. Uno puede ser alguien que ya no existe, o que se deshace en jirones de niebla, o que se arruga hasta no poder leerse ni una puta vocal en su abecedario.

Pero otras veces uno es algo o alguien mejor. Otras veces eres una novela entera, y tiene sentido. Otras veces eres una luz que se desliza y brilla y resuena. Otras veces te despiertas y hay amigos que te invitan a desayunar o poemas que te dibujan una sonrisa en la cara y no te dejan dormir.

Y no te quedan más ausencias en el pasado. Ni se vislumbran en el futuro.

Y no te queda ninguna lágrima pendiente en la nómina de llantos. Esas veces, si cierras los ojos, te encuentras a ti mismo abrazándote cuando alguien te dice soledad. Entonces le soplas un beso en la nariz a esa palabra extraña, y ella se ríe contigo; callada y quieta. Y te promete no volver a desatar pesadillas en el mar de tus sueños nunca jamás. 

Era una ola. Una ola con aires de tsunami. Una ola que, sin embargo, no logró empapar mis ilusiones ni arrastrarme al océano de la desesperanza.

Y así, soñando con olas, despertando perdido y a la vez eufórico, fue que aprendí por fin a nadar.

Juanma - 20 - Enero - 2012

miércoles, 18 de diciembre de 2013

TU AUSENCIA

El tiempo resbala de los relojes, se escapa por entre las grietas, se escurre de entre mis dedos... y ya no me alcanza ni con todas las horas de esperanza que generosamente me regalan. No basta con los sueños conservados, las pinceladas de magia, los versos encontrados. No basta con los nombres que recuerdo, que invento o que pronuncio para rellenar tu ausencia.

El tiempo se escurre de entre mis dedos cuando recorro las calles y los parques en tu ausencia, cuando evoco tu figura en las nubes o creo escuchar tu risa en la melodía del viento. Cuando despierto a medianoche y no estás, cuando mis manos no encuentran tu piel, cuando busco con mis labios tus pliegues, tus sabores, tus cicatrices, cuando a mi nariz ya no la embriaga tu aroma, cuando susurro en silencio lo que recitabas en voz alta, cuando leo lo que escribimos, cuando palpo el vacío y añoro lo que falta, cuando regresas en medio de un sueño o una canción, cuando recorro geografías que invadimos y países que conquistamos, la esperanza  no me alcanza.

El tiempo resbala de los relojes... y no me alcanza. No me alcanzan los años ni me alcanza el valor. No me alegran las sonrisas ni las emociones. No me alcanza la sabiduría, no me alcanza el amor. No me duelen los llantos ni los lamentos. No me alumbra la luz, no me ciega la oscuridad. No me alcanza la ilusión, no me llega la fe, no me basta el corazón.

Me dejo llevar hundido como el ayer, gélido como el invierno; congelado de sorpresa y enfermo de abandono. Me acurruco en una acera que no me reconoce, condenado como la confesión de un reo, oscuro como el mañana que no tuvimos... y ni todas las maravillosas luces de la ciudad, ni todas las espléndidas estrellas del firmamento, me alcanzan...

Juanma - 18 - Diciembre - 2013

martes, 10 de septiembre de 2013

FUERA DE DENTRO

Recuerdo aquellos días en que no sabíamos qué hacer con nuestra vida, con todo aquel precioso tiempo que nos sobraba; nos gustaba fijar la mirada en el vacío y sentir lo inmenso de él, la locura y el infinito y los sueños a nuestro alrededor como estrellas fugaces surcando el firmamento, la rebeldía de la adolescencia… éramos jóvenes, éramos puros y limpios y cristalinos como la superficie de un lago, como el cielo despejado, como las nieves eternas de los glaciares… nosotros en todo y por todo y tras todo, dentro o fuera o dentro de fuera, sin compromisos, sin odios, sin mentiras… nunca medias tintas, o dentro o fuera o vivos o muertos, al cien por cien, sin miedos, sin trabas, sin limitaciones… la vida es bella por esto, por las luces, por las sombras y por el hueco invisible que las separa, por la magia infinita que hay entre ellas… porque somos millones de personas iguales pero distintas, acordes de una maravillosa y enorme y hermosa melodía que entre todos juntos componemos… todo lo que pudimos vivir lo vivimos, hacíamos lo que queríamos, aún hoy seguimos haciendo lo que queremos, porque aún seguimos vivos y porque a los sueños de la vida aún le faltan voluntarios…

Juanma -10 - Septiembre - 2013

sábado, 24 de agosto de 2013

GRACIAS


Gracias a tod@s por acompañarme en este camino. Quizás físicamente nunca podamos intercambiar un abrazo, una mirada, una complicidad más allá de lo virtual, una sensación que erice el vello o un café caliente a media tarde, pero qué más da, compartimos cosas mucho más importantes. Y son estas palabras cargadas de sentimientos las que nos unen, las que nos hacen estar cerca, en estas cuatro esquinas, en las tuyas, en las de él, en las de ella... porque no miramos sólo la frialdad de la pantalla, miramos más allá, hacia el tenue contraste de la realidad más absoluta, donde encontrar la complicidad es a veces menos aventurado de lo que parece.

Gracias querid@s loc@s por estas 10000 visitas!!! :)














Juanma - 24 - Agosto - 2013







sábado, 10 de agosto de 2013

HORIZONTES VERTICALES

Yo era un horizonte vertical. Una astilla clavada en la carne del mundo. Una esquirla de cristal cortando todo lo que tocaba, inaugurando heridas, coleccionando cicatrices, haciendo sangrar. Era un grito destemplado que venía maquillado de literatura, el veneno añejo guardado en la bodega de mi alma que mi boca daba de beber.

Yo era una mentira que se convenció a sí misma de su verdad, un abanico de razones temblorosas intentando hablar fuerte sin que se les quebrase la voz, un mosaico de dudas e inquietudes, una soga para el espíritu. Yo era ese agujero en el corazón por el que se escapa el alma.

Yo era una sonrisa afilada, con sed de dolor, con fobia de dolor, con sangre de dolor. Una pared con consignas de tristeza entre los ladrillos. Una fortaleza anhelando ser nido.

Yo era un continente de muertos desaparecidos y sombras errantes hasta que instalaste tu biblioteca en el centro de mi ciudad. Tu biblioteca de sueños por cumplir, tus hermosas estanterías llenas de libros llenos de palabras llenas de magia, y tu cama como un regalo sorpresa en mi casa, en una habitación sin mentiras ni cortinas.

Prescindiendo de filos, fui apuesta y ruego, cartas sin marcar por primera vez en la vida, cuerpo abierto, silencio. Fui paz y suicidio, y mantuve a raya la traición. Pude entender tu rechazo a lo vivo, a la luz, tus constantes merodeos por tus propios venenos, tus huidas del mundo, de ti misma, de mí, hasta tu devoción por Lord Byron por llevar la contraria a mi William Blake. Fui palabras sin estrenar, fui beso silencioso, fui caricia verdadera.

Tú tenías vocación de espina. Antes de que terminara de amanecer manché las sábanas con el jugo de mis venas. Tú te quedaste inmóvil, no dijiste nada más, a tu pesar.

Eras también una astilla. Una esquirla de vidrio, un grito destemplado...

Juanma - 10 - Agosto - 2013

jueves, 8 de agosto de 2013

VOLVER A EMPEZAR

"Nada" puede ser un buen comienzo, pues todo empieza en nada. Nada es como ese hueco que a veces siento dentro del pecho. Un pozo sin fondo, donde no hay nada. Debo admitir mi tendencia al caos, a la complejidad y lo subjetivo y con ello admitir las consecuencias de vivir así. Mis pensamientos rayan quizás en lo exagerado, en lo intenso, una sucesión de líneas que pasan frente a mis ojos a velocidades distintas y vertiginosas. En ocasiones no soy capaz de entenderlas, pero sí de sentirlas, como si cada una atravesara mi cuerpo dejando una pequeña descarga eléctrica y confundiéndome aún más. Más de una vez he intentado explicarlo, ojalá tuviera la oportunidad de mostrar a través de mis ojos como percibo el mundo, porque dentro de mi caos irónicamente todo es lógico, todo es como debe ser, por el simple hecho de ser, aunque sea distinto a todos los parámetros, aún lo más inverosímil, irracional o anárquico es natural. Soy consciente de la inferioridad que represento, no me considero inteligente, aprendo por que aprendí a aprender, porque saber me da esperanza y no resignación, resignarme a vivir como no soy es continuar en el camino pero sin caminar. Los caminos en mi vida suelen ser cortos, con caídas continúas y tropezones, de otra manera nunca terminaría de andar, así que no, no soy de los que creen que la felicidad es un largo camino de baldosas amarillas hasta llegar a Oz. Quizás sea inconstante, tal vez irresponsable, por esta razón mis metas son a corto plazo, pequeñas, puede que ordinarias a la vista de los demás. Para mí son extraordinarias. Cerrar círculos y volver a empezar...

Juanma - 8 - Agosto - 2013


lunes, 5 de agosto de 2013

ABANDONO

La verdad es que resultó más sencillo que fácil. Te parecería increíble lo mucho que se puede conseguir cuando eres tan sigiloso al huir; crear el escenario perfecto, saber aprovechar los momentos, esconderte en los pequeños rincones de la confianza, zigzagueando celosamente en la penumbra, fortificando las murallas de los recuerdos con un poco de miedo y una pequeña dosis de frustración... todo esto hace que el momento... los momentos....  no sean ni más ni menos, sino tan sólo lo necesario para crear esa cortina de humo en la que sencillamente desapareces sin dejar rastro, sin una sola marca en la memoria del corazón.


Ese corazón tan ajeno a ti, tan bellamente esculpido, te abraza y te seduce, hace que lo desees una y mil veces... el deseo... ese deseo que quizá solo nace de aquello que no podemos poseer, por eso siempre he deseado tu corazón maravilloso, solo que eso fue todo y así me quedé, deseándolo, anhelando su calor, contemplando cómo se abre al mundo y cómo se cierra ante mi presencia.


Me aferro al ocaso de la vida, a lo doliente de la existencia, me hallo ante lo imponente de mi ser, contemplo ese cuerpo forastero ya cansado de tanto andar, cansado de fundirse con otras vidas, otros mundos, harto ya de morder y de rasgar, harto de permitir que sea invadido, de ser ese cuerpo de mirada vacía, esa mirada antes tan caprichosa, siempre misteriosa y ahora impenetrable... quizás algún día me encuentre y tu ya no estés ahí y yo... yo tal vez esté por fin en todos lados, que es lo mismo que no estar ya en ninguna parte... y por fin renuncie a mi abandono.


Juanma - 5 -Agosto - 2013

martes, 11 de junio de 2013

EL YO DE ANTES

Algunas veces me da por releer mis escritos antiguos y me sorprende cuán rápidamente se han ido los yo que era antes y cuán lejos de esos yo están los yo que soy ahora. Mucha agua debajo de los puentes, quizás terribles inundaciones. Hace tiempo que llueve demasiado. Y quizás también demasiada vida, demasiado trasiego, demasiada existencia o inexistencia, vete tú a saber. El caso es que cuanto menos llueve, más diluvia. De todos modos hay algo que no varía y que parece ser esa minúscula gota que soy verdaderamente yo, y que es semejante a lo que puedo entrever al mirar hacia todas partes a la vez, que es como mirar a ningún sitio en concreto. Supongo que tiene algo que ver con el mañana, casi tanto como con el ayer. Como un retrato en el que dejas de ser persona y pasas a ser personaje. Como el aire y el éter de que están compuestos mis delirios y fantasías antes de que aparezcan las palabras. Tal vez debería mostrarme como uno de mis personajes ante mí mismo. No sé. Pero ahora que no encuentro a mis yo de antes, ahora que parecemos extraños y que el cielo amenaza tormenta cada vez más a menudo, si algún día consigo volver a ser el yo de antaño en uno de mis personajes, al menos sabré cómo se camina y sobrevive en mis relatos. Y si lo consigo, no me lo pienso perder. No me lo quiero perder por nada del mundo...

Juanma - 11 - Junio - 2013

viernes, 17 de mayo de 2013

LA ISLA DEL FIN DEL MUNDO


Hace tiempo que me desvela un sueño que se repite constantemente; un sueño que podría parecer perfecto, pero que en realidad es terrible. En mi viaje onírico yo siempre estoy en una isla al fin del mundo. Cada noche se celebra allí una especie de fiesta enorme, algo así como un banquete en la aldea de "Asterix y Obelix", un encuentro de mucha gente. Sobre todo de mujeres. Y esa  situación que, sin duda, sería la fantasía de muchos hombres, se convuerte en realidad una pesadilla: todas las mujeres que he querido, que quiero o que pienso querer están en el mismo sitio, conversando entre ellas, como en un cuadro surrealista, como en una despreocupada tertulia de sobremesa.


¿Sabéis lo que puede ser que todas esas ex-novias y/o-futuras estén en un lugar común, conversando, comentando vete a saber tú qué anécdotas, discutiendo de cómo besabas, cómo hacías el amor o si roncabas? Incluso había un anciano que me abrazaba cada cierto tiempo ante mi horror, diciéndome que cuando las viera acercarse a todas por mi habitación saliera corriendo como Forrest Gump en la película y no parase hasta llegar al océano... cuanto menos!!!


Para mí, lejos de un episodio erótico, o siquiera de alta autoestima, era la vulnerabilidad misma. Ellas conocen tus secretos y fortalezas, tus mentiras y tus cobardías, cada una tiene un trocito de ti, pedazos que sumados pesan más que tú mismo y que terminan por desarmarte. La intimidad que había tenido con cada una de ellas, y que permanece como un regalo subterráneo, como una chispa secreta, se ventilaba abiertamente... y mi vida afectiva se vaciaba así de todo sentido.


Recuerdo vagamente que me perdía por la isla mientras buscaba un agujero en el que esconder la cabeza... y que después corría desesperado en busca de un taxi. No sabía cómo volver, la calma esperaba en mi casa con el resto de los muebles y yo no tenía teléfono... ni allí nadie era amigo de nadie. Todas estaban unidas a mí por diferentes motivos, algunas más que otras, unas antes que otras, pero la comunicación era una sucesión de monólogos, y yo un desesperado más con el corazón expuesto como en un escaparate.


Por otra parte, cualquier gesto de cariño o ternura hacia alguna de ellas era imposible. El surrealismo de la situación impedía todo acto. Un movimiento, un solo movimiento y todas esas mujeres –la mayoría de ellas exiliadas de mis emociones hacía bastante tiempo- tendrían el flujo de mis sentimientos en sus manos, sabrían todo sobre mí, porque siempre terminamos siendo un poco bastante lo que amamos. Qué situación más ridícula... como mucho de todo aquello que hacemos en el nombre del amor!!!


Por fortuna, como en cada terrible pesadilla, desperté antes de que fuera demasiado tarde. En perpetua soledad. “Es lo malo de mezclar sentimientos como si fuesen ingredientes de una tarta”, conseguí pensar antes de despegarme de las sábanas y bajarme de la cama.  Por una vez estuve de acuerdo con que el tiempo y la distancia hacen bien en dejar a cada uno en su lugar...


Juanma - 17 - Mayo - 2013

domingo, 28 de abril de 2013

LOS HUECOS DEL CORAZÓN

De madrugada casi puedo hasta palparlo.

Es un hueco diminuto en el centro mismo de mi pecho, apenas un espacio, algo como un ojo sin pupila o una grieta. Hasta duele la piel que cubre esa sombra, como cuando se presiona una herida reciente y la carne late acompasada y latente. Ahí está, y yo lo noto. Me dirás que no es algo muy normal o racional, pero ahí está...

Podría poner tu mano sobre este precipicio y tal vez contarte cómo se formó. Enumerarte la larga lista de silencios y renuncias que fue cincelando este pequeño pozo al que si me asomo, se convertirá en abismo.

Podría ir y relatarte un par de confesiones sin aspavientos, como quien hace inventario en una oficina: 20 lápices, 10 paquetes de folios, 3 cajas de clips, una impresora, un escanner... es así de fácil, tan básico que espanta...

Aquí es, aquí... toca aquí. Aquí te extraño. En este rinconcito. Tú dices que se puede querer sin piel. No es cierto. Toca. ¿Lo sientes? Yo necesito besos y caricias. Así de sencillo...

Podría también esperar a que ese agujero se cerrara o se tragara todas las palabras que yo me trago. Podría esconderme ahí, en esa perforación que no es más grande que una bala y que tiene sabor a pólvora. Animarme en ese desierto, mientras el recuerdo se reseca y las resacas en que tú estuviste se cubren de imprecisiones.

¿Dije lo que creo que dije?¿De verdad temblabas con mi abrazo?¿Hubo alguna vez un esbozo de un nosotros en tiempo presente?

¡Ah! El recuerdo... 

El recuerdo es lo único real de la memoria y sabemos que ni eso puedo traerme ya a la boca. Olerte. Olfatear tu pelo recién lavado, tu cuello, tu ombligo... retroceder y volver al recorrido... A
vanzar...

¿Alguna vez lo hice?

Pues debí. Antes de este nimio vacío debí rescatar la osadía y desarmar tus murallas, acribillar tus nudos y mutilar los míos. Desnudarnos... ves, así de simple. Pero ahora ya es tarde. Puedo palparlo. Es un diminuto hueco en el centro mismo de mi pecho...


Juanma - 28 - Abril - 2013

   

   

jueves, 11 de abril de 2013

POESÍA

Dicen que los mapas antiguos se usaban para designar el norte. Debe ser por eso que llegué a aquel lugar, al norte de mis pensamientos, como un perro perdido y que, como un perro perdido, regresé una y otra vez. Era una tarde triste de Abril, pese a toda su primavera. Me senté en el banco de un parque y, leyendo poesía, mis heridas comenzaron a sanar. Aunque ella no estaba allí, podía sentir que también se curaba de las suyas. El primer reflejo en nuestro espejo común estaba lleno de magulladuras.

Hablo de un joven herido que jugaba a adivinar. O de un joven que creía conocer el retorno a la tierra de las maravillas y los países de nunca jamás. Hablo de un libro de sueños que tallaba yo mismo... para ella, como no. Hablo de sus ojos tristes y vidriosos y su voz cristalina
como una melodía de cristal. Hablo del soñador que desenmascaré detrás del chico tímido.

Digo que manaron de la noche las estrellas y la poesía... y que nunca hizo falta pensar en la realidad. Digo que hice de ese lugar mi casa, el estacionamiento de mi pies cansados, el reposo del guerrero, mi gruta de oración, una fiesta. Digo que todo lo que allí se habló era hermoso: en un jardín de palabras, no podía ser de otro modo.

Digo que conocí allí personas insospechadas:
- Un poeta hijo de sus sueños, de  largas pestañas como lianas, a quien abracé ansioso porque me enseñara su arte.
- Un loco con delirios de filósofo, con quien compartí anécdotas y todos los desacuerdos posibles, salvo el amor por aquel lugar.
- Una muchacha tan hermosa que ni ella misma conoció los alcances de su propia belleza.
- Un autoestopista de voz tan suave y dulce, que bien pudo haber sido un querubín a las puertas del cielo.
- Un chamán moderno, risueño y estepario, con mirada de ceniza y esmeralda.
- Una niña tan alegre cuya risa me sirvió para recordarla siempre con alegría.

Digo que encontré allí libros que siempre busqué, y me dejé seducir por otros que pareció que siempre me hubieran estado buscando.

Digo que me llevé sin pagar sonrisas y versos, los poemarios de William Blake, un sueño que cogí de prestado y una foto de Rimbaud en una taberna, bebiendo, tomada y firmada por Baudeliere..

Digo que me guardo conversaciones secretas, ebriedades existenciales, la certeza de que con la poesía hay menos dolor (o al menos duele mejor), la revelación de saberme parte de un club de bichos raros y entrañables.

No sé si eso será o no una tristeza o alegría.

Pero es mi brújula y mi antorcha, y quiero pensar que si él, nuestro sumo guardián de los sueños y los caminos, se la lleva... y si nos deja en su lugar una ausencia y una orfandad, es para buscar con ella, como en la poesía antigua, su estrella y el amor...


Juanma - 11 - Abril - 2013

domingo, 13 de enero de 2013

AGRADECIDO

Hay un universo de pequeñas cosas que quiero agradecer... "Sólo para locos" ha cumplido ya más dos años, no sé cuántas entradas publicadas, cuantas visitas recibidas, ni cuantos comentarios me dejaron amablemente aquell@s buen@s amig@s que un buen día llegaron para quedarse o tan sólo para echar un vistazo; de todo este tiempo lo primero con lo que me quedo es con la calidad de buen@s amig@s que he encontrado desde aquel 10 de Diciembre de 2010 en que decidí dar vida en un blog, como otras tantas veces en mil cuadernos, a alguno de los pensamientos que desvariaban o anidaban dentro de mi cabeza...

Buena idea hubiera sido iniciar este blog hablando un poco de mí, pero no creo que hubiera llegado a buen puerto ni que a nadie interese demasiado mi vida más allá de lo que leen de mí... tampoco hubiera encontrado demasiadas ganas para hacerlo... en realidad no creo que fuese nunca capaz de conjugar las palabras adecuadas para definirme...
    
Sigo en la lucha, sigo intentando auto definirme y no sé si algún día llegaré a concluir este ingente trabajo de preguntas y más preguntas sin respuesta que es mi vida. Pero durante estos dos años he disfrutado al máximo de gente tan maravillosa que han convertido mis cuatro esquinas en algo tan especial como imprescindible.
   
De este mi pequeño universo particular podría decir muchas cosas, pero sólo basta dar un vistazo a esas letras conjugadas desde lo más hondo para darse cuenta de que, día a día, alimentáis las ganas de compartir y exteriorizar junto a vosotr@s tantas y tantas pequeñas estrellas que configuran este nuestro gran universo particular.
   
Aprendí muchas cosas, entre ellas que las distancias suelen ser largas, pero aquí no vale el kilometraje; el inabarcable firmamento o los océanos más grandes se convierten por arte de magia en pequeños charcos donde apenas alcanzamos a chapotear. Aquí no existe la timidez que ahoga la voz que da vida a nuestros pensamientos; aquí pasa desapercibida, se marcha aburrida, porque la voluntad es real y con ella se puede conseguir todo.
  
Gracias por seguir acompañando mi vieja, girando entre locos... Quiero confirmar que nunca es demasiado tiempo, que si dejo de ser piel es sólo para convertirme en aire... para fluir con la excusa de no perderme en el abismo, de confluir entre vértigos coloristas, de ser luz fluorescente entre verbos perseguidos, de sustituir la alegría por la caricia que suena a descontento, palabras que enmudecen, ventanas que se abren, ausencias que noto cercanas y estas cuatro esquinas que rezuman amistad desde cualquier ángulo.

Gracias por acompañarme en el camino, quizás físicamente nunca podremos acreditar un abrazo, una mirada, una complicidad más allá de esta galaxia virtual, una sensación que erice el vello o un café caliente a media tarde, pero qué más da, compartimos cosas mucho más importantes  y son esas palabras cargadas de sentimientos las que nos unen, las que nos hacen estar cerca, entre estas cuatro paredes, en las tuyas, en las de él, en las de ella... o quizás en las de ellos, porque no miramos la frialdad de la pantalla, miramos más allá, hacia el tenue contraste de la realidad más absoluta, donde encontrar la aventura es a veces menos complicado de lo que parece.
   
Puede que esto sea una declaración de buenos principios soñados o imaginados, pero necesito expresaros mi gratitud, mientras voy asimilando las múltiples recompensas que me son otorgadas con vuestro tiempo, cariño o comentarios...

Bienvenidos a la universal teoría de la cercanía, transportando a través de la distancia  los susurros del tú a tú frente a una pantalla de ordenador donde creamos un universo de pequeñas cosas haciendo que la felicidad asome por la ventana sin dificultad.

Gracias por regalarme la magia de la amistad con la que se puede dibujar lo inalcanzable, delimitando la impaciencia de desterrar la imprudencia de no creer que un buen sueño pueda cualquier día hacerse por fin realidad.
 
Signos cifrados, formulas entrelazadas, sinfonía de colores, navegando entre surcos, compartiendo ilusiones, volando entre nubes de esperanza, sumergidos en maravillosos silencios, saltando de alegría, elevándonos sobre los deseos. A veces trazando rectas paralelas, girando en espirales, descifrando  miradas, interpretando caricias, revelando  sonrisas, regalando sueños...

Imágenes en arco iris, sueños entreverados, deseos tamizados, ansias emergentes, oteando esperanzas, planeando voluntades, azul de tu cielo soy, azul de mi cielo eres, surcando el aire que respiramos y viajando a través del tiempo en espirales concéntricas hasta un mismo punto convergente...

Origen,
Fin,
Tú,
Yo,
¿Estas...?
¿Si...?
Te encontraré...
Ya te veo...
Danzando a tu alrededor...
Sólo para locos...
No para cualquiera...
Gracias por venir,
Gracias por estar ahí...

        *  *  *

Hay un universo
de pequeñas cosas,
que sólo se despiertan
cuando tú las nombras...

Hay un universo
de pequeñas cosas,
de hermosas luces
que sin ti son sombras...

Hay un universo
de pequeñas cosas,
que vuelan risueñas
cuando tú las soplas...

Hay un universo
de pequeñas cosas,
un océano de sueños
siempre que me arropas...



-Amigo... aún no alcanzo a conocer cúal es tu universo, pero si  una gran parte de él...

-Gracias... y no te preocupes amig@ mío, algún día lo descubrirás...
                                                                
                                                                         


                                                                           

¡¡¡GRACIAS A TOD@S POR ESTAR AHÍ!!!




   Juanma - 13 - Enero - 2013
    

                                                                          


martes, 4 de diciembre de 2012

MOMENTOS

Muchos de los espacios entre huecos siguen vacíos, pero al menos los duendes al fin son míos. No tengo ninguna prisa por terminar y recreo en el orden del caos el desarreglo de la multitud de objetos que amontono delante de los espejos sin darme apenas cuenta. Objetos que aprendo a no ver, a no sentir, a no tocar, pero que rompen el tenue equilibrio aletargado del momento en el que dejo de tener localizada la huella de sus encuentros; son como el verde confuso de las enredaderas, que si te descuidas se comen los turnos y las esperas, escondiendo todo aquello que anida tras sus sombras, desorbitando la cantidad de minutos y horas vividos y olvidados, sin podarlos de vez en cuando porque sus efectos desaparecen sólo para ser entreabiertos en sueños. Y sin quererlo acabo acomodándome en la sala de estar de mis recuerdos y sin dejar de volar mi inagotable imaginación de cuando era niño, entre sortilegios y acertijos, me dejo llevar pensando que ojalá al recorrer cada habitación de mi cabeza pudiera hacer recuento y desechar aquellos tormentos que impiden la soltura para sonreír en determinados momentos. Momentos que nunca serán los adecuados si no hay una verdadera predisposición para que así lo sean...

Juanma - 4 - Diciembre - 2012




lunes, 19 de noviembre de 2012

FANTASMAS


Tengo muchas noches a mis espaldas... y otras tantas madrugadas.

Tengo ojos tristes y un corazón que aletea en mi pecho como un murciélago.
Tengo más años de los que quiero y menos de los que necesito.
Escúchame, que esto es importante!! Cuando me muera, no tiene que haber ningún puto cura cerca. Ninguno.
Y el ataúd, que sea el más barato que haya en el mercado. Si es de segunda mano tampoco me importa.
Aunque vaya a estar dentro toda la eternidad, tampoco es que lo vaya a usar demasiado.
Pero no, por ahora no me muero...
No ahora que la vida me grita tan fuerte que asusta hasta a mis fantasmas arrinconados.
Salen en desbandada; los felices y los tristes.
Y como el día es territorio de besos, la noche cobija siempre alguna que otra sombra.
A veces, cuando tienen peso específico, se asoman a mi alma con tal desparpajo que no me dejan ni respirar.
Cuando encuentre alguien que me quiera, le pediré que me vigile mientras duermo.
A mi lado izquierdo...
Y que con una red implacable, vaya separando mis sueños por temas, colores y sabores.
Que vaya recibiendo mariposas y lagartijas, agujeros y lunas en el parto onírico de cada madrugada, acariciando el ritmo de mi corazón con una mano.
Vaciando vacíos, colmando almas...
Cuando llega la mañana, los fantasmas espían al borde de la cama, con la respiración acompasada.
Pero los sueños felices saltan por los costados y los atropellan sin respeto.
Los oscuros, se agazapan jurando maldiciones.
Ellos, los monstruos nocturnos de mi alma, tienen mucho más miedo que yo.
Será que se saben condenados a la extinción...

Juanma - 19 - Noviembre - 2012


jueves, 6 de septiembre de 2012

REFLEXIONANDO


A menudo, cuando crecemos, solemos decir que nos gustaría volver a la infancia, aquella época en la que no conocíamos los problemas ni las preocupaciones de la vida adulta. De niños nos pasaba justamente lo contrario, queríamos crecer para descubrir todas las maravillas de ese mundo de mayores que, por el momento, nos estaban prohibidas.

   Muchos días me da por reflexionar sobre esa cosa extraña que llamamos "yo". Y suele pasar que cambia a  medida que se le observa, como cuando fijas la mirada en las nubes del cielo tumbado en la hierba. Al principio se asemajan a un caballo, luego a una mariposa, y por último se transforman en un anciano de larga barba. Nada, sin embargo, es fijo, puesto que en abrir y cerrar de ojos vuelven a cambiar de forma.

   Es como cuando vas al retrete de una vieja estación de autobuses en un perdido pueblo de carretera y observas las paredes con manchones. Vas allí a menudo, pero las manchas, por más que sean antiguas, cambian en cada ocasión. La primera vez crees distinguir un rostro humano, luego un perro sentado, observándote atentamente. La vez siguiente se transforma en un árbol bajo el cual una hermosa chiquilla se mesa los cabellos. Dos o tres meses más tarde, una mañana  descubres de repente que las manchas han vuelto a tomar la forma de un rostro humano.

   Si concentramos la atención en nuestro "yo", nos damos cuenta de que se aleja poco a poco de la imagen que nos es familiar, que se multiplica y reviste de rostros que nos asombran. No sabemos cuál de esos rostros nos representan mejor y, cuanto más los observamos, más evidentes nos resultan esas transformaciones. Finalmente, sólo parece quedarnos la sorpresa.

   Cambiamos durante nuestras vidas. Nos cambia la edad, la experiencia, las circunstancias, los acontecimientos... Pero no debemos olvidar jamás nuestra más pura esencia, esa primera mancha en la pared, esa primera forma de nube... ese primer y verdadero "yo" que es la base de nuestra personalidad.

   Debemos intentar seguir siendo nosotros mismos a lo largo de nuestras vidas. Si algún día nos quitan todo lo demás, al menos nadie podrá arrebatarnos aquelllo que somos y nos hace especiales a los ojos de los demás, pues cada uno de nosotros es un ser único e irrepetible, una obra maravillosa y especial de la naturaleza...

" La sombra del arco iris" - Juanma