domingo, 27 de mayo de 2012

EL BAÚL DE LOS RECUERDOS

Un leve toque de curiosidad, liviano como una pluma, fue suficiente para que anoche tropezara casi sin querer con algunos recuerdos de hace varios años. La primera impresión de que tal vez fueran las vivencias de otra persona, sólo consiguió ayudar a que mi sorpresa fuera en aumento. Ya que me había dado de bruces con ese souvenir de pequeñas cosas, me dispuse a desempolvar (en todos los sentidos de la palabra) su contenido, mientras recuperaba al mismo tiempo el encanto de aquellos olvidados momentos. Me dejé transportar por la brisa del tiempo y reviví aquel pasado que muy pocas veces recuerdo; exhalé algunos suspiros, dibujé tiernas sonrisas, alguna que otra risa y carcajada escapó de mi alma y unas cuantas lágrimas también acudieron a mis ojos... volé igual que aquel primer día que descubrí que tenía alas, acaricié un par de estrellas con la yema de los dedos y me sumergí en todo el embrujo y la magia impregnada en esos bellos recuerdos tan únicos y especiales que ya daba por perdidos.

Tal vez para muchos mi pequeña colección de vivencias pueda ser una montaña de nada o sólo vacío , pero para mí tienen un significado importante. Quizás por eso nunca me deshice del todo de ellos... quizás por eso han sobrevivido tanto tiempo. Porque estoy convencido de que ellos mismos también saben que cuando realmente los necesite, habrá un mágico poder invisible que me pondrá de nuevo en su camino, como un maravilloso recordatorio de que es importante vivir, amar, soñar y renovarse... aún con recuerdos antiguos.

Juanma - 27 - Mayo - 2012

jueves, 24 de mayo de 2012

PRIMAVERA

Para Laura;


A veces es muy fácil hablar con alguien y darle consejos sobre su dolor y sufrimiento y decirle que tiempo al tiempo, sobre todo cuando no somos nosotros esa persona que espera y desespera, que extraña y que no olvida, que lo intenta una y otra vez sin éxito... o tal vez decide dejar de intentarlo tras haber sufrido algún fracaso.


Hace falta más que tiempo para lograrlo; también se necesita inspiración, querer hacerlo, palabras de ánimo, alguien que te apoye, confianza, voluntad, cierta conspiración del universo, un toque de coincidencia y quién sabe cuantas cosas más...


Si fuera dueño de esa fórmula mágica, te la estaría escribiendo desde el principio. Pero aunque no poseo ninguna varita mágica, si sé por propia experiencia que se puede salir de ello, que se puede volver a ser feliz... y que merece la pena volver a intentarlo...

Así que piensa que es posible que te hagan llorar, pero eso no impedirá que seas feliz...
Quizá en algún momento te roben alguna ilusión, pero no por eso dejarás de soñar...
Puede que corten tus alas, pero volverán a crecer y volverás a volar...
Probablemente te den noticias tristes, pero conseguirás sonreír de nuevo...
Tal vez en algún momento hieran tu corazón, pero la herida sanará...
Podrás caer múltiples veces, pero siempre encontrarás el valor para levantarte...
Si en algún momento desfalleces, nadie podrá quitarte tu esperanza...
Por muy oscura que sea la noche, o muy inclemente que se avecine la tormenta,
el sol volverá siempre a salir y a brillar, cual promesa, para regalarte su alegría y su calor...
Y te podrán faltar muchas otras cosas... pero jamás mi apoyo y mi amistad...



Juanma - 24 - Mayo - 2012

miércoles, 23 de mayo de 2012

CERRAR LOS OJOS

Es curioso como solemos cerrar los ojos en momentos cruciales de nuestras vidas. Y resulta aún más extraño que suelan ser justo esos momentos los que parecemos disfrutar más. Es probable que si los abriésemos, nuestros sentidos siempre alerta se distraerían con cualquier otra cosa; una nube, el vuelo de una mariposa, una araña en un rincón... Puede suceder que con los ojos abiertos no seamos capaces de experimentar las cosas de la misma manera ni de sentirlas en igual magnitud. Quizás ese sentido de la vista tan preciado para nosotros, se convierta a menudo en nuestro peor enemigo cuando de imaginar, sentir y soñar se trata. Estoy convencido de que la experiencia de nuestra vista física le ponga una especie de freno mental a nuestras alas y nos haga sopesar y pensar más en las posibles barreras que en las probables recompensas. Y ya que los delicados asuntos del corazón no se pueden medir y calcular con los ojos o la mirada, tal vez valdría la pena atesorar más tiempo dejando a nuestros sentimientos abrirse más intensamente, como si estuviéramos solos y nadie nos observara. Cerrar los ojos es una experiencia maravillosa pues nos depara momentos únicos e inolvidables...

Los cerramos cuando vemos surcar en el cielo una estrella fugaz y le pedimos un deseo intensamente.
También cuando soñamos, ya sea dormidos o despiertos.
Los cerramos cuando saboreamos ese helado que nos encanta o al oler se perfume que nos arrebata.
Al escuchar esa canción o aquella melodía que nos transporta a otro tiempo, otro lugar, y nos llega al alma.
Al recordar cualquier momento que nos hizo felices.
Siempre los cerramos al entregarnos a ese beso profundo con la persona amada.
Y cuando nos fundimos en un cariñoso o emotivo abrazo con un amigo.
Se nos cierran por inercia cuando nos van a dar una bonita sorpresa.
Y justo antes de apagar las velas de la tarta de cumpleaños.

Ojalá pasáramos más tiempo de nuestras vidas con los ojos cerrados...


Juanma - 23 - Mayo - 2012

domingo, 6 de mayo de 2012

EL RINCONCITO DE TUS SUEÑOS

Para Laura;

Tu alma parecía un mundo. El miedo recorría veloz las aceras de tu calle con ojos de trasnoche perpetuo. Caminar en las cercanías de tus bosques pensando que una hoja seca en el camino, un trocito de piedra vertical, un cristal roto, eran lo único que me distanciaba de ti. Saber que bastaba con el botón de "enviar" para pedir un abrazo virtual o real, para leer un hallazgo, para regalar o encontrar esperanzas.

Imagina tu pequeño rinconcito de ilusiones, recortándose con gracia en el horizonte de tus sueños, desayunando dentro galletitas de buenos días y de futuro, de sonrisas y remansos de paz. Justo al lado de ese parque que te pertenece desde los ojos hacia adentro y desde el universo hacia fuera. Rodeado por una graciosa cerca de madera donde Alicia construyó su pequeño país de las maravillas. Por esa calle llegarás, acompañada del viento y el mar, paso a paso, a recoger tu felicidad. En ese rinconcito derramarás lágrimas de alegría. Y caminarás por la quieta ciudad, construida de almas y recuerdos.

Porque el mundo esconde mucha magia en sus pequeños rincones... en los pliegues de una manga, en el vuelo de un vestido rojo, en el tacto aterciopelado de un melocotón de verano. Un buen día la mañana abre suavemente los párpados y tus ojos despiertan a un amanecer maravilloso, el mar agita la espuma de sus olas, la hierba húmeda besa las plantas de tus pies, los árboles se inclinan para saludarte y sonreír... y tú, dándote un baño de magia, caminas alegre hacia tu pequeña ilusión y gran sueño.

Y al igual que Alicia, podrás coleccionar nombres mentalmente, hacer figuras llenas de magia y formas eternas de fantasía, como quien fabrica ternuras de guardar, como quien guarda tesoros encontrados... y a veces encuentra dulces sorpresas en el camino. 

Y si te cuentan que me han visto extraviado o mirando al suelo, no lo creas; tan sólo buscaba tus zapatos o el más leve rastro de tus huellas... 


Juanma - 6 - Mayo - 2012

jueves, 26 de abril de 2012

CUENTACUENTOS

-¿Me cuentas un cuento?
-¿Cuál?
-El que quieras.
-¿El del elefante con chaqueta de botones?
-Vale...
-¿O el del caballo que era muy bonito?
-No, ése no. Siempre lloras.
-Cierto.
-¿Qué, entonces sí?
-Si prometes dormirte...
-¿Y esperarás hasta que me duerma?
-Sí.

Clic. El carruaje lleva a la calabaza que quedó de la cenicienta hasta el dragón que mató al caballero.

Y bueno, vengo por mi cuento.

La estufa encendida, el reino lleno de monstruos allá abajo. Todos los bichos del bosque en esa enorme cama donde, asustados, comparten el abrazo más fuerte del mundo.

Porque hace invierno. Porque huelen a derrota y ternura. Y eso es tan dulce que se puede dormir sin miedo, aunque estén eternamente condenados a vivir encerrados dentro de un libro.

-¿Estás segura?
-Claro.
-¿Y luego?
-Habrá otros cuentos que contar.

Y él abre el libro, con una sonrisa dulce y un tanto aviesa en los labios. Y ella agranda los ojos para verlo mejor. Para oírlo mejor. Para olerlo mejor...

Conocen bien las ficciones. Sonríen, como niños. Y creen y se dejan llevar...


Juanma - 27 - Abril - 2012

PESADILLAS


A mi ángel de la guarda particular;


He pasado una noche de terror que creí no acabaría nunca.

Sueños traviesos, como picotazos de la memoria en el alma, tan antiguos que nunca existieron y dolorosos quién sabe por qué... alertas y sigilosos como unos ojos abiertos en la oscuridad.

Alguien me cose, me descose y me inventa una nueva cara... soy de trapo y estopa y mis costuras son gruesas como cicatrices, profundas como ecos en un abismo.

Alguien entra en mi casa y se lleva lo que quiere... se lleva lo que quiero... pero no hago nada, lo dejo llevarse mi alma para que no me mate.

Alguien ordena mi captura y mi infelicidad al borde de un cristal roto por el que se cuelan aullando el viento de la desesperanza y la sombra de la desesperación...

Todas estas cosas suceden en una misma madrugada, antes de que el reloj de la pared marque las tres y mis demonios  interiores despierten de su letargo.

Pienso escribirte un mensaje que diga MIEDO... pero el terror atenaza mis dedos y soy incapaz de escribir ni de pensar nada.

Esto es por la terapia; el grito de la locura, el perfume del olvido, la ausencia de calma...

La noche fuera de mi ventana está electrificada: gente que grita o conversa, perros que ladran, una sirena rasgando la quietud de la madrugada...

Dentro de mi casa las sombras crecen, se escuchan ruidos en cada habitación y sé que no estoy solo. Sé que los fantasmas  han salido de mí y están husmeando por todos los rincones.

En noches así urge tomar tu mano, rozar tu piel, sentir el contacto que te rapta del abismo y del terror infantil al que has regresado.

Pienso: estoy mejorando... mi alma está vomitando la enfermedad que le devora. Quiero alegrarme, pero las sombras se mueven y sé que me quedan muchas noches de delirio antes de la paz y el sosiego.

Y no es cierto que no busque. No es verdad que no pregunte, husmee, atisbe, ojee, pida. No es verdad que no mire al cielo, que no me enfade, maldiga, desconfíe, pise.

No es verdad que calle todo, que confiese, que aprenda: pues todo es sueño.

Y tampoco es verdad que lo tenga todo previsto, que no me arrepienta a menudo, que cierre siempre la puerta. No es verdad que vuelva cuando me giro, que suba cuando bajo, que no hable si me callo.

Algo siniestro extiende sus dedos pavorosos en la oscuridad. Observo en la sombra mi propia pupila, fijo en ella la mirada y, frente a frente y ya sin miedo, le grito que no es verdad.



Juanma -27 - Abril - 2012




martes, 27 de marzo de 2012

LO PERDIDO

Aquello que no está y no perdí, seguro que me lo han robado.

No es, obviamente, la primera vez. Me han robado cosas importantes, la mayoría de ellas con mi  inocente complicidad. Pero también otras muchas sin darme apenas cuenta. Me han saqueado una y otra vez sin tener valor a denunciarlo...y mucho menos la fortuna de recuperarlo.

Con cada una de esas pérdidas morí un poco. Y escribí en mi cuaderno esos trocitos de muerte para que no murieran del todo.

Anoté todo lo perdido, para perderlo quizás un poco menos.Anoté también lo conquistado, para cantar desde adentro la alegría de mi alma con cada descubrimiento. Anoté lo inconcluso, para darle un poquito de finalidad. Anoté las tinieblas para darles luz, anoté las sombras para irradiarlas. Anoté lo bello tan sólo para mirarlo...

Yo, que he conseguido muchos y variados oficios inútiles, encuentro en el oficio de buscador de palabras el único verso que me rima y encaja con el acorde de mi propia melodía.

Tal vez por eso duele más.

Un diario es tan poco... a veces apenas nada, salvo para aquél que lo ha escrito. Anotaciones del alma, páginas de recuerdos que no olvidé, lágrimas que aprendí a llorar bien o mal, risas hermosas de las que me prendí, que robé y escondí. Pequeñas ilusiones que sólo encontraban sentido en mi propio sinsentido.

Y nadie más que yo poseía el conjuro.

Es lo que pasa cuando se transitan fronteras demasiado próximas a los abismos.

Pero mientras haya manos, pupilas y corazones cómplices, siempre quedarán bellas imágenes reflejadas en los espejos.


Juanma - 28 - 3 - 2012





martes, 13 de marzo de 2012

LA MUÑECA Y EL SILENCIO


Soy la muñeca con que juega la madrugada. Abro los ojos frente al espejo. Esta desquiciada adolescente que se refleja no se parece en nada a todos mis años. Es una recién nacida que agoniza de vejez.

Escribir no es una salida, es una trampa. Me pongo unas pestañas postizas y parpadeo.

Las otras muñecas me miran desde sus estanterías. Son tan bellas... son terriblemente tristes. Son perfectas. Están muertas, están en silencio. En sus rostros estáticos, inexpresivos, está lo único que busco. 

Abro el lápiz de labios, rojo y vivo como el fuego, y me dibujo una niña en los labios... pero está viva, y la borro y dejo apenas una mancha. La niña palpita en la boca disfrazada de corazón. Enciendo una vela. Soy una moribunda que grita de tristeza. En la habitación, apenas un agujero, una pared que tiembla. Me maquillo los ojos con lágrimas de sangre.

La de madera es especial. Es azul, como yo. Es una gota de alma; un día fue existencia y hoy, fantasma. Me dice tranquila, tranquila, no te abandones, duerme un poco... o ven aquí. Se lo sabe de memoria. Lo aprendió mientras dormía, entre las sentencias de muerte y los indultos. La de madera es especial, y la muy puta está toda pintada pero no quiere que me siga delineando las cejas. 

Es honda la noche... y oscura como una boca de lobo. Ya no puedo decir lo que quiero. Ya no sé. El silencio no puede ser más elocuente. 

Es necesario que yo sea una muñeca. Que me parezca a estos rostros fríos y hermosos. Que sea yo antes de mí. Me trago una pastilla y otra... y otra más. 

El vértigo de mirarme en este viaje me hipnotiza, no lo puedo negar.

Si trago diez perderé la memoria de mi nombre. Será como acercarse al no sonido de adentro. Con veinte olvidaré el futuro... y tal vez el pasado. Se me sonrojan las mejillas y me separo lentamente del tiempo. Cuento las que quedan en el frasco. Son treinta más. 

El frasquito también es perfecto. Cuando está vacío se lo regalo a mi muñeca favorita. El espejo dice que soy idéntica al final de mi monólogo. Me desnudo. Los huesos son astillas luminosas, parezco un pájaro a punto de emigrar. Los ojos  enmudecen... callan. Recuerdo los bellos versos de Alejandra Pizarnik:

"Alguna vez
alguna vez tal vez
me iré sin quedarme
me iré como quien se va..."

No quiero ir más que hasta el fondo, ser una niña plastificada en la muerte, entrar en una casita eterna de madera, sin cintas, sin papel. El regalo será, por fin, el silencio...


Juanma - 13 - Marzo - 2012

sábado, 3 de marzo de 2012

EL ÚLTIMO INVIERNO


—Llevas tanta luz en la mirada que parece que te fueras a morir muy pronto —le susurro al oído.
—Es que me voy a morir muy pronto —me recuerda ella.

Sonríe con infinita tristeza porque, en verdad, se está muriendo. Sonríe porque los dos lo sabemos y porque ese próximo adiós es la única razón para que estemos aquí celebrando lo poco que nos queda por celebrar. Vamos a varias fiestas en las que suena música en su honor. La conocen, la quieren, le dedican canciones. Sitios en los que las conversaciones nos acarician como manos amigas. 

Y ella camina risueña y despreocupada, cogida a ratos de mi brazo, a ratos de mi cintura, escondiendo en un sueño de marihuana sus dolores, anestesiada tras una botella de vino su precariedad. No pide que la abrace o que la quiera más. Pide que le cante... No, que le susurre al oído nuestra canción, que la mire como aquella primera vez cuando nos conocimos, que no ría mezquinamente, que no llore... y que no la deje llorar a ella.

Me suplica un último baile. Bailamos. Yo apenas la sigo con torpeza infantil, pero ella se mueve entre la multitud con graciosa elegancia, con desenvoltura natural. Como una gata que... No, los gatos no piensan en estirarse, simplemente se estiran. Más bien como un junco bajo la brisa, o un árbol mecido por el viento. Los árboles ni siquiera hacen eso, oscilan sin más, sin el leve esfuerzo de moverse. Ella se movía así, danzando como una ola en la madrugada.

Me mira. Y me atrapa en su mirada con una sonrisa adorable que queda prendida en el aire frente a nosotros. Como el rocío bajo la hermosa luz del embrujo del alba, como un sueño al despertar resistiendo a desvanecerse.

Ya cerca del amanecer, sonriente, tal vez un poco ebrio, me siento ya su músico, su poeta, un bardo, un trovador. Y atisbo en el abismo de mi corazón, junto al acantilado del alma, una tenue esperanza. La oigo llegar, la veo acercarse...y la noto querer marcharse. Pero decido mantenerla. Porque sin esperanza, ¿qué nos queda?

—Me gustaría pasar contigo este invierno.
—Sí.
—¿Quieres que pasemos juntos este invierno?
—Sí.

Y ella me abraza. No dice nada más. No hace falta. Y me sonríe con esos maravillosos ojos brillantes, entre verde bosque y bruma de mar, reflejando una y mil veces toda la luz que entra en ellos. Y salimos al encuentro del camino del invierno, pues ninguno de los dos necesita saber ya nada de la primavera.


Juanma - 3 - Marzo - 2012                                        

jueves, 1 de marzo de 2012

ROMANCE BREVE


Ella leía un libro de Julio Cortázar . Él, uno de Walt Whitman. Ella llevaba zapatos rojos. Él, zapatillas negras.Entraron apenas se abrieron las puertas del tren. Ella se sentó, él permaneció de pie frente a ella.

Él miró de reojo el libro de ella, y le gustó. Ella miró de frente el libro de él, y le cautivó. Media estación después, él puso su zapatilla junto al zapato de ella, tocándolo apenas por la punta. Ella no movió el pie. Y un calor sutil y agradable empezó a fluir desde los dedos del pie hasta las manos, desde las manos hasta los libros y desde los libros hasta el aliento. Si un sobresalto le hacía separar el pie, lo devolvía de inmediato a su posición deseada.

Así permanecieron los dos lectores ( los ojos clavados en el papel, los pies clavados en el suelo, sus corazones queriendo desclavarse de su pecho ) seis estaciones completas... en medio de un breve romance de solapas y sin verse nunca el rostro.

Juanma - 1 - Marzo - 2012