miércoles, 23 de mayo de 2012

CERRAR LOS OJOS

Es curioso como solemos cerrar los ojos en momentos cruciales de nuestras vidas. Y resulta aún más extraño que suelan ser justo esos momentos los que parecemos disfrutar más. Es probable que si los abriésemos, nuestros sentidos siempre alerta se distraerían con cualquier otra cosa; una nube, el vuelo de una mariposa, una araña en un rincón... Puede suceder que con los ojos abiertos no seamos capaces de experimentar las cosas de la misma manera ni de sentirlas en igual magnitud. Quizás ese sentido de la vista tan preciado para nosotros, se convierta a menudo en nuestro peor enemigo cuando de imaginar, sentir y soñar se trata. Estoy convencido de que la experiencia de nuestra vista física le ponga una especie de freno mental a nuestras alas y nos haga sopesar y pensar más en las posibles barreras que en las probables recompensas. Y ya que los delicados asuntos del corazón no se pueden medir y calcular con los ojos o la mirada, tal vez valdría la pena atesorar más tiempo dejando a nuestros sentimientos abrirse más intensamente, como si estuviéramos solos y nadie nos observara. Cerrar los ojos es una experiencia maravillosa pues nos depara momentos únicos e inolvidables...

Los cerramos cuando vemos surcar en el cielo una estrella fugaz y le pedimos un deseo intensamente.
También cuando soñamos, ya sea dormidos o despiertos.
Los cerramos cuando saboreamos ese helado que nos encanta o al oler se perfume que nos arrebata.
Al escuchar esa canción o aquella melodía que nos transporta a otro tiempo, otro lugar, y nos llega al alma.
Al recordar cualquier momento que nos hizo felices.
Siempre los cerramos al entregarnos a ese beso profundo con la persona amada.
Y cuando nos fundimos en un cariñoso o emotivo abrazo con un amigo.
Se nos cierran por inercia cuando nos van a dar una bonita sorpresa.
Y justo antes de apagar las velas de la tarta de cumpleaños.

Ojalá pasáramos más tiempo de nuestras vidas con los ojos cerrados...


Juanma - 23 - Mayo - 2012

1 comentario:

  1. No estoy de acuerdo, Capitán...Si cerrara los ojos no podría leer las maravillas que escribes, tu los llamas desvaríos, yo maravillas y necesito los ojos abiertos para disfrutarlas intensamente ;)

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